Ambas palabras son la unión de otras dos palabras en griego, literalmente: lento+corazón Naturaleza+ciencia, que podríamos traducir por corazón lento natural o normal.

La bradicardia se define de forma arbitraria (es decir sin que medie ningún estudio que lo correlacione con que sea peor o mejor para la salud) con un frecuencia cardíaca (número de latidos por minuto) inferior a 60. Insisto sin que este número tenga una implicación real para la persona.

¿Porqué una persona tiene la frecuencia cardíaca por debajo de 60 latidos por minuto en reposo?

Hay componentes que son fijos de la persona: componente familiar/genético, sexo varón, estatura alta…

Pero lo que más se correlaciona es el entrenamiento y la capacidad cardiovascular.

Cuando se realiza entrenamiento aeróbico de volumen alto volumen más de 10h semanales de forma continuada durate años, el corazón va haciendo cambios que le permitirán aumentar lo que llamamos el volumen latido, cantidad de sangre expulsada en un solo latido. Esto para qué para poder aumentar el esfuerzo máximo ya que la frecuencia máxima no se puede aumentar.

Si mi volumen latido es de 80ml (0’08l) y mi frecuencia máxima es de 180lpm, mi máxima capacidad cardíaca será de 14l.

Si aumenta en 160ml (0’16l), será 28l, podré correr más rápido o a la misma velocidad cansándome mucho menos.

¿Ahora qué ocurre con ese corazón en reposo?

Hace años latía a 80 latidos por minuto (lpm), ahora con la adaptación para mantener el mismo flujo de sangre en nuestro cuerpo puede latir a 40 lpm. Tu corazón siempre buscará el mínimo esfuerzo latiendo a la mínima frecuencia necesaria.

Esto produce fenómenos aun más llamativos durante la noche (estando la persona dormida) que nos pueden plantear dudas por las frecuencias tan bajas y las alteraciones en el electrocardiograma.

Por esto decimos que la bradicardia en ausencia de enfermedad lejos de ser un problema habitualmente es reflejo de un corazón muy saludable.

¿Cómo distingo estas bradicardias normales, de las propias de enfermedad, patológicas?

Hay varios datos que nos ayudan mucho, las bradicardias patológicas habitualmente no permiten que el corazón vaya rápido, por lo que si eres un deportista de alto rendimiento que sigue haciendo su deporte sin ningún problema la sospecha de patología es muy baja. Aun, así se puede comprobar con un dispositivo que mida pulsaciones o con una prueba de esfuerzo.

En contraposición la presencia de síntomas: falta de aire, pérdida de conocimiento transitoria (síncope), dolor en el pecho nos tiene que hacer sopechar de patología, urge ir a urgencias o a consulta de cardiología si los síntomas son leves.

¿Es todo bueno?

Desgraciadamente no, tener una bradicardia normal durante años por deporte sobre todo cuando el deporte es ultra distancia (ultramaratón, ironman, travesías…) predispone a arritrmias sobre todo fibrilación auricular, por lo que si sueles ser de pulsaciones muy bajas y de repente notas episodios de ritmo rápido o irregular en reposo debes acudir a urgencias o consultar a tu cardiólogo.

Como precuación eso sí, si eres una persona que tiene bradicardia fisiológica debes avisar y evitar fármacos que bajen las pulsaciones, aunque se usen por otro motivo como algunos colirios o medicación para tensión alta.

En conclusión, un corazón lento en reposo en ausencia de síntomas suele ser sinónimo de un corazón sano.

Si quieres conocer más sobre cómo se correlaciona tu pulso en reposo con la supervivencia a largo plazo, te dejo este artículo.

Zhang, D., Shen, X., & Qi, X. (2016). Resting heart rate and all-cause and cardiovascular mortality in the general population: a meta-analysis. Canadian Medical Association Journal (CMAJ), 188(3), E53–E63.

https://doi.org/10.1503/cmaj.150535

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